Mientras el mundo está experimentando un cambio a una velocidad y con una intensidad que a menudo parecen no tener precedentes, el ritmo y la calidad de nuestros análisis colectivos no siempre hace lo propio. En este informe pretendemos identificar las principales tendencias mundiales relacionadas a Europa, evaluar sus implicaciones y revisar los retos y las opciones normativas para una sabia toma de decisiones posterior. Así como la disposición de la Unión Europea (UE) a colaborar con sus aliados estratégicos internacionales, homólogos y expertos de todo el mundo para reflexionar sobre las tendencias y retos mundiales comunes y abordarlos juntos, compactando las principales tendencias de los sistemas geopolíticos, económicos y sociales mundiales y prestando especial atención a sus consecuencias para la Unión en el futuro.

Comencemos por identificar las cuestiones que requieren de un abordaje en los próximos 15 años, centrándonos en tres ámbitos principales: i) la economía, ii) la sociedad y iii) la gobernanza y el poder.

Las previsiones rara vez resultan ser totalmente precisas, puesto que ninguna tendencia es inmutable, y pueden inmiscuirse drásticamente acontecimientos imprevisibles, y a menudo lo hacen, que alteran el curso de la historia. Sin embargo, los ejercicios de previsión siguen siendo valiosos. Nos permiten ver el presente desde una perspectiva más amplia y entenderlo mejor. Esto nos facilita la adopción de medidas correctoras tempranas contra acontecimientos potencialmente negativos y moldear el entorno político de manera más positiva. Al exponer previsiones de lo que podría pasar, salen a la luz cuestiones e invitan a los responsables políticos a abordarlas encontrando soluciones que redunden en los intereses a largo plazo de la sociedad. En la medida en que el futuro de Europa está en manos de los europeos, la previsión es una herramienta clave para ayudarnos a configurar este futuro de manera positiva.

La falta de previsión, la poca voluntad de actuar cuando la acción sería sencilla y eficaz, la falta de pensamiento claro, la confusión de las ideas hasta que surge una emergencia, hasta que la supervivencia toca el gong discordante: todo ello son características que constituyen la repetición sin fin de la historia. Winston Churchill, Cámara de los Comunes, Londres, 1935

Síntesis del Documento

Las poderosas fuerzas que gobiernan la transformación mundial que comenzó a principios de la década de 1990 están remodelando el mundo cada vez con mayor firmeza y rapidez. El mundo se está volviendo sistemáticamente más complejo, más desafiante y también más inseguro.

La parte uno de este informe establece cinco tendencias mundiales:

1. La raza humana está envejeciendo y enriqueciéndose, con una creciente clase media y desigualdades cada vez mayores. Ver Informe.

2. El peso económico y el poder político están desplazándose hacia Asia. El desarrollo sostenido de la economía mundial se está volviendo más vulnerable a las dificultades y las debilidades en el proceso de globalización.

3. La revolución de la tecnología y sus aplicaciones está transformando las sociedades en casi todos los aspectos. La digitalización es el invasor, y el cambio radical y perturbador la consecuencia. Ver Informe.

4. La gestión de la escasez de recursos supone una dificultad cada vez mayor, con un creciente consumo de energía y un cambio en los modelos de producción.

5. La interdependencia de los países, ahora un hecho de la vida mundial, no va unida al refuerzo de la gobernanza mundial. El orden mundial es más frágil e imprevisible.

La parte uno del informe analiza tres «revoluciones» estructurales que están forjando un mundo cada vez más complejo e inseguro — económica y tecnológica, social y democrática, y geopolítica— y que los autores creen que podrían producir estas tendencias, así como las dificultades que pueden entrañar para la Unión Europea.

1) Tres revoluciones que forjan un mundo más complejo e inseguro

Una revolución económica y tecnológica:
La convergencia de las tecnologías y la proliferación de las herramientas a disposición de grandes multitudes transformarán las economías y las sociedades. Surgirán enormes oportunidades en cuanto a productividad, aumento del bienestar y empoderamiento individual. Sin embargo, las perturbaciones sociales pueden incluir un mayor aumento del desempleo, crecientes desigualdades y empobrecimiento de las clases medias en los países desarrollados, incluida Europa.

Una revolución social y democrática:
Las personas más empoderadas y mejor conectadas serán más creativas, más dinámicas y estarán menos atadas a trabajos para toda la vida, pero también serán más exigentes y críticas. Una evolución como esta podría permitir a los países  rejuvenecer fundamentalmente sus «contratos sociales» e inventar nuevas formas de gobernanza, pero dificultará el diseño de acuerdos colectivos y la configuración de planteamientos comunes a través de las estructuras tradicionales, como los partidos políticos o los sindicatos.

El sentimiento antisistema puede seguir creciendo, así como el recurso a iniciativas menos tradicionales y más locales. Aumentará la presión por una mayor responsabilidad y transparencia a distintos niveles de gobernanza.

Para concretar el gran desempeño de los dos puntos hasta aquí planteados es importante revisar dos situaciones: La brecha digital en las zonas rurales y la Cyber-Seguridad.

Respecto de la 1ra, los siguientes factores resultan incidentes: el envejecimiento, la despoblación, la pérdida de empleos y la sobrepoblación dentro de las zonas urbanas.

“Nueve de cada diez hogares sin banda ancha fija están en zonas rurales y ese es solo un elemento en el desequilibrio de los servicios digitales para la gente que, como yo, vive en zonas rurales” (La Vanguardia 2017:3).

Respecto de la segunda se distingue un aumento del 38% de los incidentes de seguridad en todos los sectores desde el año 2015 y, junto a ello, un 86% de ciudadanos europeos que perciben que la ciberdelincuencia va en ascenso. Asimismo, el crecimiento de un fenómeno como este ha estado ejemplificado en casos como Wikileaks y Anonymous, quienes han ejecutado recientemente ciberataques dirigidos a la consecución de una denegación de servicio, la destrucción de datos, o la publicación de información confidencial a modo de protesta o en contra de determinados gobiernos (Consejo de la Unión Europea 2017:3)  Con el desarrollo de acciones como estas se calcula que los ataques informáticos cuestan a la economía mundial unos 400.000 millones de euros cada año (2017:3) según destaca Estefania Anticona, autora en United Explanations.

Una revolución geopolítica:
Parece que el auge de Asia continuará y los casi dos siglos de dominio mundial del continente europeo y los Estados Unidos están llegando a su fin. Junto con la aparición de otros poderes en África y América Latina, esto dará lugar a un mundo cada vez más multipolar. La globalización continuará, pero estará cada vez más impulsada por nuevos actores con distintos valores. Pueden surgir métodos más agresivos entre actores clave.

El marco multilateral posterior a la guerra puede sufrir una presión creciente, que ponga en riesgo la capacidad colectiva para gestionar la mayor interdependencia de manera eficiente. A la comunidad internacional le está costando defender y restablecer cada vez más Estados débiles y fallidos.

Al mismo tiempo, agentes no estatales destructivos pueden aprovecharse cada vez más de las lagunas.

Como consecuencia de estas tres revoluciones, es probable que en las próximas décadas se produzcan mayores turbulencias e incluso un cambio radical. Los efectos de una posible aceleración del cambio climático pueden complicar aún más la situación y agravar las consecuencias negativas de las tendencias descritas.
El contexto global será desmoralizador, puesto que las dificultades estarán interconectadas y serán demasiado grandes para los Estados individuales o incluso las regiones. A escala mundial, es probable que se someta a una dura prueba la resistencia de casi todos los grandes Estados y organizaciones.

En este clima de incertidumbre, volatilidad y riesgo sistémico, el margen para elementos negativos de cambio es considerable. Entre las posibilidades se incluyen una enorme crisis monetaria y financiera, una gran pandemia (aclaramos que este informe fue confeccionado en 2016), una crisis energética a gran escala o un conflicto en la región de Asia y el Pacífico.

También pueden aparecer elementos positivos de cambio, a veces en respuesta a estos riesgos, como una revolución digital verdaderamente inclusiva, una gran revolución energética, una relación transatlántica reformada, un sistema multilateral reinventado y una Unión Europea renovada.

Ningún país puede hacer frente, por sí solo, a los retos de la seguridad. Nuestras iniciativas refuerzan la cooperación de forma que los Estados miembros de la UE puedan acometer juntos estos desafíos. Proponemos también nuevas medidas que potencien la innovación y fomenten la «ciberhigiene” (2017:2)

2) Implicaciones para la Unión Europea

Las tres «revoluciones» esbozadas tendrán importantes implicaciones para la Unión Europea y sus Estados miembros, de aquí a 2030 y más adelante, y para las decisiones políticas inmediatas en los próximos cinco años.

La UE se enfrenta a estas importantes tendencias y dificultades al inicio de un nuevo ciclo político y económico. Cuenta con activos considerables: diversidad cultural, capital humano muy formado, excelente capacidad de investigación, una infraestructura desarrollada, una sólida cohesión social y un sistema político descentralizado que funciona a muchos niveles y se basa en el Estado de Derecho y la libertad individual. Sin embargo, todos estos activos necesitan un fomento activo para que Europa siga estando al frente del desarrollo humano. Mantener el statu quo en términos de gobernanza económica y social y resiliencia externa no bastará para que Europa no pierda terreno en un mundo que cambia con rapidez y es más exigente.

Inevitablemente, el futuro de la Unión Europea se enfrenta a riesgos y dificultades. Los principales son de carácter interno y se refieren a la necesidad de restablecer la confianza en la Unión Europea y generar resultados concretos y beneficiosos para sus ciudadanos.

Resolver la ecuación del crecimiento europeo en los próximos veinte años no será fácil. El apalancamiento financiero en Europa y en otros lugares del mundo estará limitado por los elevados niveles de deuda. El motor de los países emergentes puede que no sea lo suficientemente potente para impulsar a la economía mundial con rapidez y puede verse aún más debilitado por las dificultades internas significativas y el rápido envejecimiento demográfico. Por lo tanto, es peligroso esperar a que vuelva el crecimiento como un fenómeno cíclico.

El crecimiento ya no puede venir de una simple recuperación o de mero enfoque keynesiano. Tiene que lograrse sin deuda. La realización del mercado único de una verdadera unión económica y monetaria desempeña un importante papel en esta operación. El éxito dependerá también de la capacidad de la Unión Europea para prever y ser más flexible, más ágil y más inclusiva. Al mismo tiempo, tiene que actuar estratégicamente y fomentar una perspectiva a largo plazo entre los actores de los sectores público y privado.

El informe determina cinco «dificultades» políticas principales e interrelacionadas a las que deberá hacer frente la Unión en los próximos años. No establece iniciativas políticas prescriptivas, sino que más bien pretende definir varias dificultades estratégicas posibles a las que puede que se enfrenten los responsables decisorios. Estas dificultades pueden superarse con un llamamiento a la reestructuración de la economía, el fomento de una sociedad de cambio e innovación, la lucha  contra el aumento de la desigualdad y la creciente exclusión, la habilitación del empoderamiento individual y la democracia y el refuerzo del papel internacional de la Unión Europea.

i) Reestructuración de la economía

■ Europa necesita una nueva plataforma para el crecimiento económico sostenible y duradero. Existe un peligro real al considerar el crecimiento un fenómeno cíclico que está abocado a volver. Los elevados niveles de deuda constituyen un serio impedimento en Europa y otros lugares del mundo y los países emergentes no están necesariamente destinados a ser poderosos motores de la economía mundial. El objetivo del renacimiento europeo puede venir impulsado principalmente por la innovación, no solo digital y tecnológica, sino social y en el diseño y la práctica de la gobernanza.

■ Movilización de la inversión pública y privada para ayudar a impulsar la economía de Europa. Una mayor convergencia de la inversión pública y privada, entre otras cosas aprovechando los ahorros privados, estimularía la creación de empleo y ayudaría a sostener el modelo europeo de economía social de mercado.

■ Realización del mercado único. El mercado único de bienes y servicios está lejos de realizarse, principalmente debido a la resistencia de determinados actores con intereses creados en el statu quo. De hecho, aunque está más cerca de realizarse, por ejemplo en el sector industrial, necesita una actualización periódica para tener en cuenta las novedades del mercado. Las deficiencias incluso están aumentando en el sector servicios, donde el potencial crecimiento económico es mayor. Se necesitan iniciativas sólidas para invertir estas tendencias.

■ Refuerzo de la gobernanza en la zona del euro. La gestión y la reducción de la deuda pública en la zona del euro, así como la reparación definitiva del sistema bancario, requerirán unidad y resolución política. La coordinación y ejecución de importantes reformas económicas en las economías de los Estados miembros y la realización de la unión económica y monetaria (UEM) son los cometidos a corto y medio plazo. La agenda a más largo plazo podría incluir la mejora de la coordinación de las políticas fiscales y laborales para igualar el aumento de la vigilancia presupuestaria y económica, avances hacia obligaciones para la financiación de proyectos y posiblemente una capacidad financiera central adecuada. Durante todo este proceso, será esencial mantener una cohesión suficiente entre los miembros de la zona del euro y los miembros no pertenecientes a ella.

■ Desarrollo de una verdadera «unión de la energía» y lucha contra el cambio climático. El fragmentado mercado de la energía y la transición hacia las energías renovables deben abordarse con rapidez y de manera integral mediante políticas que también reduzcan la actual dependencia de fuentes externas, que entraña un serio riesgo. Deberían aumentarse la seguridad del abastecimiento y la competitividad. El objetivo de una verdadera «unión de la energía» también debería contribuir a los esfuerzos de la Unión por reducir las emisiones en vista de los riesgos que plantea el cambio climático.

ii) Promover una sociedad de cambio e innovación

■ Una verdadera revolución digital. La Unión Europea y sus Estados miembros tienen que ponerse a la altura de los principales actores para recuperar liderazgo en la innovación técnica e industrial, especialmente en el sector digital de la economía en rápido crecimiento. Será esencial permitir que los operadores lleven a cabo una investigación de alto nivel y entren en el mercado con menores dificultades. Los individuos tendrán que asumir nuevos modelos de consumo, trabajo y telecomunicaciones.

A nivel de la Unión Europea, la realización del mercado único digital será esencial para que la Unión pueda lograr un mayor crecimiento sin deuda y reducir las actuales tasas de desempleo.

■ Construir un espacio europeo de investigación e innovación. A pesar de los programas de la Unión Europea, la fragmentación de la I+D tanto en el sector público como en el privado provoca ineficiencia, falta de masa crítica y múltiples normas para los productos. La movilidad de los científicos entre el mundo académico y la industria y las iniciativas audaces son las claves probables para unas inversiones más racionalizadas y máxima innovación.

■ Un nuevo concepto de educación. Debe volver a evaluarse meticulosamente en toda Europa la rentabilidad de la inversión en educación. En la actualidad, los elevados niveles de gasto no están evitando el creciente desequilibrio entre la oferta y la demanda de cualificaciones, el analfabetismo digital y el abandono escolar prematuro, lo que da lugar a la exclusión de muchos trabajadores jóvenes o incluso mayores del mercado laboral. La formación lingüística inadecuada actúa como freno a la movilidad laboral. Los primeros avances de Europa en importantes cualificaciones habilitadoras a veces se están perdiendo en comparación con otras economías destacadas o emergentes. Las nuevas políticas de educación y formación permanente deberían orientarse a una excelencia duradera y una mayor participación en la fuerza de trabajo.

iii) Lucha contra el aumento de la desigualdad y la creciente exclusión

■ Las crecientes desigualdades afectarán cada vez más a la cohesión de la Unión Europea y menoscabarán su fortaleza económica. Hasta ahora, la Unión Europea no ha logrado reintegrar a los trabajadores poco cualificados y otros grupos sociales que han sido los más afectados por la globalización. Incluso está menos preparada para la próxima revolución tecnológica, lo que podría ampliar drásticamente la diferencia entre «ganadores» y «perdedores». Para evitar mayores divisiones sociales, la Unión

Europea y sus Estados miembros —cada uno dentro de sus respectivas competencias— deberían centrarse colectivamente en: mercados laborales menos rígidos, sistemas de educación más inclusivos, reducción de los obstáculos a la iniciativa y la competencia y mayor inversión en atención sanitaria. En el caso de los ciudadanos en riesgo de exclusión total o afectados por ella, las medidas deberían dotarlos de las cualificaciones. demandadas en el mercado laboral y, en general, promover su inserción en la vida comunitaria activa.

■ Redefinir el debate sobre la migración. Muchos Estados miembros de la Unión Europea se enfrentan a una creciente presión derivada de elevados niveles de migración que dificultan la cohesión de sus sociedades.

Esta presión, especialmente de la vecindad meridional, es probable que aumente en las próximas décadas por motivos demográficos y políticos. No existen soluciones fáciles a este problema. Al mismo tiempo, el envejecimiento en Europa implica que, a largo plazo, habrá menos personas en edad de trabajar para mantener en funcionamiento la economía. Antes de 2030, deben redefinirse las políticas de migración con vistas a una estrategia migratoria más sostenible desde el punto de vista económico, humana y cuidadosamente gestionada.

iv) Posibilitar el empoderamiento individual y la democracia

■ Mejorar la aplicación de las políticas y la responsabilidad política. La mayor complejidad de la gobernanza y la creciente multiplicidad de la información suponen que los ciudadanos a menudo pierden de vista los planes y las promesas hechas por las autoridades políticas a nivel nacional y europeo. Persiste una falta de confianza, que puede poner en peligro la cohesión política y social. Deben encontrarse formas inclusivas y eficientes de salvaguardar y profundizar la democracia a todos los niveles, sin socavar los valores y la equidad de los actuales sistemas de gobernanza. A nivel de la Unión Europea, se necesitan profundas reformas en su interacción con los Estados y los ciudadanos. Entre ellas podrían incluirse: un establecimiento más claro de las prioridades; el respeto sistemático de la subsidiariedad; una transparencia funcional; sistemas de comunicación más claros; y sistemas de gobernanza modernizados, que incluyan una mayor armonización entre las instituciones y una división más clara de las tareas entre ellas.

v) Reforzar el papel internacional de la Unión Europea

■ La Unión Europea se enfrentará a importantes dificultades externas derivadas de un mundo más inseguro a sus puertas, en forma de «regreso» de la geopolítica, intervención reducida de los Estados Unidos y vecindades cada vez más turbulentas. Los europeos tendrá que asumir una mayor responsabilidad colectiva por su seguridad y defensa. Sin embargo, la Unión Europea está lejos de dotarse plenamente de las políticas, instrumentos y enfoque estratégicos adecuados para hacer frente eficazmente a estas amenazas. Todavía tendrá que:

• Fomentar la estabilidad y el desarrollo en su gran vecindad estratégica, entre otras cosas colaborando más profundamente con los principales actores e invirtiendo
al mismo tiempo la actual tendencia a la baja del gasto en defensa, con el fin de preservar la propia seguridad de la Unión Europea y poder actuar cuando sea necesario.

• Reforzar el sistema mundial, promoviendo de manera eficiente un marco multilateral que se adapte al nuevo mundo multipolar y siga basándose en valores universales.

• Desarrollar más sus alianzas y colaborar con potencias en alza. Deberían profundizarse las asociaciones estratégicas existentes, en concreto con los Estados Unidos como principal socio. Estas asociaciones deberían fomentar la integración económica, pero también reforzarse cuando proceda con dimensiones de seguridad y defensa, inversiones cruzadas y gestión de flujos humanos. No se debería aislar a las potencias mundiales en alza, sino que habría que colaborar con ellas y alentarlas a asumir mayores responsabilidades mundiales. El auge de China, como factor de cambio fundamental, exige una reevaluación de la relación de la Unión
Europea con este país de una forma que concuerde con su futura importancia.

No puedes solucionar un problema al mismo nivel al que se creó. Tienes que sobrepasarlo hasta el siguiente nivel. Atribuida a Albert Einstein

Una Nueva Era

A principios de la década de 1990 comenzó una transformación mundial. Lo que antes parecía una progresión lineal hacia una mayor democracia, mercados más abiertos y una cooperación internacional pacífica parece estar debilitándose ahora. Es improbable que sea el paradigma dominante en 2030.

Se están produciendo simultáneamente tres revoluciones que van camino de alterar las dificultades estratégicas a las que tendrá que hacer frente Europa:

Una revolución económica y tecnológica:
a convergencia de las tecnologías digitales, biológicas e industriales y la proliferación de las herramientas digitales a disposición y al alcance de grandes multitudes, en todas partes y para prácticamente cualquier finalidad, cambiarán fundamentalmente la forma en que funcionan las economías y las sociedades. La nueva «sociedad del conocimiento» presenta enormes oportunidades en términos de productividad y aumento del bienestar medio y el empoderamiento del individuo, pero también puede provocar importantes perturbaciones sociales. Ya estamos presenciando un aumento del desempleo en trabajos poco cualificados repetitivos; un aumento de las desigualdades en las sociedades (más que entre países); y un empobrecimiento relativo de las clases medias en los países desarrollados, incluida Europa.

Una revolución social y democrática:
Unas personas más empoderadas y mejor conectadas serán más creativas, más dinámicas y estarán menos atadas a trabajos para toda la vida, pero también serán más exigentes y críticas. Esto podría permitir a los países rejuvenecer fundamentalmente el contrato social e inventar nuevas formas de gobernanza, pero dificultará el diseño de acuerdos colectivos y la definición de planteamientos comunes a través de las estructuras tradicionales de los partidos políticos o los sindicatos. Puede que sigan creciendo los sentimientos antisistema, así como el recurso a iniciativas menos tradicionales y más locales. En cualquier caso, aumentará la presión a favor de la responsabilidad y la transparencia a distintos niveles de gobernanza.

Una revolución geopolítica: parece que el auge de Asia continuará y los casi dos siglos de dominio mundial del continente europeo y los Estados Unidos están llegando a su fin. Junto con la aparición de otros poderes en América Latina y posiblemente África, esto dará lugar a un mundo cada vez más multipolar. La globalización dejará de estar dirigida y dominada por las potencias occidentales que abogan por una mayor democracia, mercados más abiertos y una cooperación internacional pacífica. Este cambio de paradigma puede provocar una relación más agresiva entre actores

¿Puede la Unión Europea hacer frente a los retos que tiene por delante?

A principios de la década de 1990 comenzó una transformación mundial. Lo que antes parecía una progresión lineal hacia una mayor democracia, mercados más abiertos y una cooperación internacional pacífica parece estar debilitándose ahora. Es improbable que sea el paradigma dominante en 2030. Hoy se están produciendo simultáneamente tres revoluciones que van camino de alterar las dificultades estratégicas a las que tendrá que hacer frente Europa:

Una revolución económica y tecnológica:
La convergencia de las tecnologías digitales, biológicas e industriales y la proliferación de las herramientas digitales a disposición y al alcance de grandes multitudes, en todas partes y para prácticamente cualquier finalidad, cambiarán fundamentalmente la forma en que funcionan las economías y las sociedades. La nueva «sociedad del conocimiento» presenta enormes oportunidades en términos de productividad y aumento del bienestar medio y el empoderamiento del individuo, pero también puede provocar importantes perturbaciones sociales. Ya estamos presenciando un aumento del desempleo en trabajos poco cualificados repetitivos; un aumento de las desigualdades en las sociedades (más que entre países); y un empobrecimiento relativo de las clases medias en los países desarrollados, incluida Europa.

Una revolución social y democrática que despierte mayores habilidades sociales:
Las personas más empoderadas y mejor conectadas serán más creativas, dinámicas y estarán menos atadas a trabajos para toda la vida, pero también serán más exigentes y críticas. Esto podría permitir a los países rejuvenecer fundamentalmente el contrato social e inventar nuevas formas de comunicación y de gobernanza, pero dificultará el diseño de acuerdos colectivos y la definición de planteamientos comunes a través de las estructuras tradicionales de los partidos políticos o los sindicatos.

Puede que sigan creciendo los sentimientos antisistema, así como el recurso a iniciativas menos tradicionales y más locales. En cualquier caso, aumentará la presión a favor de la responsabilidad y la transparencia a distintos niveles de gobernanza en una comunicación básicamente impecable que tome en cuenta las siguientes dimensiones y conecte con las habilidades sociales presentadas en el cuadro:
1 – Ethos, acorde a la credibilidad del emisor
2 – Logos, razones, argumentos, fundamentaciones visibles para todo el equipo en función de abordajes que elegimos encarar.
3- Emoción y Conexión Empática con los clientes en las múltiples dimensiones.
4 -Metáfora inspiradoras capaces de mover a la concresión de las voluntades alineadas.
5- Brevedad o Simplicidad de la propuesta para que pueda ser multiplicable y transformable en la medida del cambio de escenario.

Las habilidades sociales están constituidas por un conjunto de capacidades o destrezas para desarrollar de manera competente alguna tarea interpersonal. Son conductas aprendidas, aceptadas socialmente que facilitan la interacción con los demás.

Contar con habilidades sociales guarda una relación directa con la calidad de vida, el ajuste personal y profesional; las habilidades personales de comunicación y las sociales permiten una interacción positiva con el resto del equipo.

Una revolución geopolítica:
Parece que el auge de Asia continuará y los casi dos siglos de dominio mundial del continente europeo y los Estados Unidos están llegando a su fin. Junto con la aparición de otros poderes en América Latina y posiblemente África, esto dará lugar a un mundo cada vez más multipolar. La globalización dejará de estar dirigida y dominada por las potencias occidentales que abogan por una mayor democracia, mercados más abiertos y una cooperación internacional pacífica. Este cambio de paradigma puede provocar una relación más agresiva entre actores fundamentales como los Estados Unidos y China. El marco multilateral posterior a la guerra puede sufrir una presión creciente, que ponga en riesgo la capacidad colectiva para gestionar la mayor interdependencia de manera eficiente. Los agentes no estatales destructivos, algunos animados por el extremismo religioso, pueden aprovechar cada vez más estas lagunas. Al mismo tiempo, a la comunidad internacional le está costando defender y restablecer cada vez más Estados débiles y fallidos.

En este contexto, la estabilidad interna de la Unión Europea y sus Estados miembros puede verse amenazada sustancialmente por el terrorismo, las crecientes desigualdades y el populismo, mientras que su seguridad se verá obstaculizada por la desestabilización política y social en los países de la vecindad. La Unión Europea tendrá que hacer acopio de toda su fuerza y resistencia para preservar sus valores, su prosperidad y seguridad y quizá su propia supervivencia en su forma actual.

Aceleración del ritmo de cambio y presión del cortoplacismo

Existe un consenso general acerca de que el desarrollo científico y tecnológico se está acelerando. Mientras que se necesitó un cuarto de siglo para que la electricidad pasase a ser de uso generalizado, solo transcurrieron diez años entre la primera secuenciación del genoma humano y su utilización rutinaria. Durante este breve período, los costes y los plazos de aplicación se redujeron en un factor de diez. Las nuevas tecnologías están penetrando en la vida cotidiana más rápido que nunca.

Es probable que la globalización, unida al rápido desarrollo de las nuevas tecnologías de la información, acelere el ritmo del cambio aún más: la información circula inmediatamente a través de los medios de comunicación y las redes sociales; las empresas desarrollan sus actividades bajo una presión cada vez más intensa del accionariado; la vida laboral se está volviendo más intensa. Todo ello implica que las principales decisiones en los sectores social, económico y político se centrarán principalmente en el corto plazo. Cada vez más, esto será una fuente de vulnerabilidad, por lo cual sugiero pasar al siguiente paso:

Gestionar la complejidad

La complejidad ya forma parte de la vida cotidiana de muchas personas y sin duda será más generalizada en 2030. Varias fuerzas están provocando este proceso, entre ellas las crecientes demandas medioambientales y sociales de las sociedades y el apetito popular de más bienes de consumo, mayores emociones y más ocio. También se deriva en parte de la movilidad de las personas y los bienes y las posibilidades de disfrutar de varias vidas en el plazo y el marco de una sola. Así, la complejidad empieza por lo individual.

La complejidad deriva de procesos difíciles y oscuros y fórmulas asociadas a cuestiones y hechos. Los mecanismos de la crisis económica, por ejemplo, son difíciles de entender, incluso para los expertos, que con frecuencia no se ponen de acuerdo. Así, las personas no entienden qué es lo que determina su calidad de vida, ya sea en materia de educación, producción o suministro de bienes públicos, con la consiguiente frustración.

Sin embargo, la mayor incertidumbre también puede estimular la innovación y la creatividad y abrir la vía a distintos futuros. La complejidad puede ampliar al espectro de acciones posibles y aumentar la densidad de la vida económica y social. Los nuevos métodos y herramientas, en particular los macrodatos y la inteligencia artificial, brindarán nuevas formas de gestionar tanto la incertidumbre como la complejidad.

Si algo parece demasiado complejo la gente no lo comprará y no lo usará.

Estructuras ágiles y adaptables

Un mundo múltiple, más complejo y que cambia con rapidez exigirá estructuras ágiles y adaptables que controlen el nuevo entorno sin destruirlo.
El mundo del futuro, que combina volatilidad, imprevisibilidad y complejidad, requerirá enfoques interdisciplinarios que posibiliten la previsión, faciliten la reacción y forjen resiliencia. Sobre todo, exige la priorización de objetivos y estrategias a largo plazo. Esto no se reconoce en general como se debería: la persistencia del cortoplacismo indica que las actuales estructuras políticas y empresariales no alientan este comportamiento. Las autoridades públicas tienen que reflexionar sobre la forma de alentar y premiar más estrategias e innovaciones a largo plazo.

Para explicar esta situación los científicos modernos refieren a la metáfora de Bauman del mundo líquido: VICA

  • Volatilidad: El mundo se ha vuelto efímero. Hay anomalías, picos y crisis, tanto en un sentido positivo como negativo.
    Pregunta: ¿Qué consecuencias tiene para nosotros?
  • Incertidumbre: Hoy en día muchas cosas son desconocidas o inseguras.
    Pregunta: ¿En qué podemos aún confiar?
  • Complejidad: Los problemas suelen ser complejos y no son fáciles de resolver. Existen muchas interdependencias.
    Pregunta: ¿Cómo podemos cambiar este hecho?
  • Ambigüedad: Existen contradicciones y cuestiones equívocas a las que tenemos que sobreponernos.
    Pregunta: ¿Cómo podemos seguir siendo operativos y conseguir nuestros objetivos a pesar ese entorno ambiguo?

Nadie puede predecir cómo van a ser las cosas, o qué start-up va a ser la siguiente en cargarse a una multinacional. En un entorno VICA se hace difícil identificar la relación causa-efecto.

Si se están cometiendo más errores es porque es más difícil desentrañar señales que son ambiguas. Y para trabajar en esas condiciones necesitamos herramientas metodológicas que sean de mayor ayuda.

La transformación digital ha cambiado las cosas de forma cualitativa. Ya no podemos dar respuesta a los retos del presente con estrategias del pasado. Aunque los retos del pasado fueran complicados, podían abordarse analizándolos y concentrándonos en sus elementos esenciales. Los procesos complejos de hoy en día ya no se pueden resolver de esa forma. Requieren de un abordaje evolutivo.

Gestionando en un Mundo VICA

La Harvard Business School propone la gestión VICA en su programa de liderazgo en estos tiempos inciertos. Hay habilidades que requieren auténtica capacidad de liderazgo que no se puede enseñar en una escuela de negocios tradicional, dice Bob Georges, el autor de estas cuatro estrategias:

  • Visión: Definir claramente los valores de la empresa como respuesta a la volatilidad, atenernos a ellos e incluir en ellos a todo el mundo.
  • Comprensión: Aprender y escuchar todo lo posible de los clientes, los empleados y los socios, para enfrentar la incertidumbre. Esto afecta tanto a ventas como a producción, e implica tener una visión del negocio de 360°.
  • Valor: En un mundo complejo, puedes pasarte el tiempo que quieras sobre lo que está bien y lo que está mal, pero las conclusiones van a ser siempre inciertas. Se requiere valor para tomar decisiones rápidamente. Aunque las decisiones impliquen riesgo, ofrecen también la oportunidad de tener éxito en algo nuevo.
  • Adaptabilidad: Las estrategias a largo plazo corren el riesgo de quedar obsoletas antes de alcanzar sus objetivos. La adaptabilidad es un concepto muy importante en tiempos unos tiempos de dinámicas contradictorias. El éxito en el mundo VICA requiere no sólo sobrevivir, sino crecer y hacerse más fuerte.

En ZOE.COACH, te proponemos trabajar todos estos temas desde los siguientes los siguientes modelos sinérgicos en el contexto de la Metodología de Educación Transformativa.
1 – El análisis de Contexto y Coyuntura (vital en la etapa de toma de conciencia),
2 – La Metodología del caso como impulsador de Inspiración.
3 – El proceso de Gestión Ontológica Organizacional como proceso de abordaje.

Esta nos asegura que el cambio terminará siendo abordado en lugar de caér en algunas de las figuras que se encuentran representadas en el cuadro inferior como declara Virginio Gallardo. Ni terminar con los líderes surfeando al borde del cáos, como muestra esta imágen del blog de Innovación sanitaria y social.

Aumento del «poder popular»

Un importante factor que añade complejidad será el aumento del «poder popular», originado por el empoderamiento político y económico de las personas de a pie. Se atribuye en gran medida a la profunda democratización en los países desarrollados, el auge de la nueva clase media en los países en desarrollo y el acceso mundial a la tecnología y la información.

El empoderamiento puede dar lugar o no a una difusión de los valores occidentales en el mundo, pero en cualquier caso generará mayores expectativas y demandas de derechos individuales en todo el mundo y en todos los ámbitos: económico, jurídico y cultural. En 2030 incluso más personas querrán ser libres para dirigir su propia vida privada, elegir pareja, divorciarse de su cónyuge o determinar su estructura familiar. Como consumidores, querrán poder disfrutar de acceso a bienes, viajes y al progreso tecnológico. Como ciudadanos, querrán estar gobernados por una clase política que rinda cuentas.
¿Cómo es posible gobernar en un mundo tan demandante?

Cómo punto de partida, se me ocurre que preparándonos para entender y atender a las prioridades.

El poder popular presenta tres dimensiones: i) el desarrollo del potencial de la persona; ii) el poder que confiere este potencial y iii) el impacto en los sistemas públicos y privados.

Para 2030 es probable que el crecimiento del poder popular afecte a todos los actores: Estados, mercados, empresas y medios de comunicación:
■ las opciones de compra de las personas guiarán la economía mundial, alimentada esencialmente por el consumo de una clase media muy amplia;
■ los Gobiernos y las empresas se verán limitados por un mayor control popular de las estructuras institucionales;
■ la movilidad y la conectividad, física, política e intelectual, fomentarán la independencia individual;
■ el cambio de comportamiento y la afirmación de las expectativas e intereses de las personas tenderán a estimular la movilización política y la toma de decisiones ascendente.

Los equilibrios de poder, los métodos de gobernanza y los modelos económicos se verán cada vez más afectados. Los ciudadanos en 2030 podrán reconfigurar la evolución económica con el aumento del consumo colaborativo (por ejemplo, OuiShare, uso compartido del coche, Airbnb) y redistribuir el poder en la política mediante una mayor participación y propuestas de soluciones innovadoras para satisfacer las necesidades sociales.

Sin embargo, este proceso de empoderamiento individual no será uniforme, porque el acceso a las tecnologías y la información será desigual. Algunos grupos sociales estarán marginados y se sentirán rezagados por la velocidad del cambio y desconcertados por la complejidad y la incertidumbre de la vida cotidiana. La dificultad consistirá en garantizar que las políticas faciliten también la adaptación y la inclusión social de estos grupos, evitando así riesgos sistémicos.

Aunque esta tendencia sí alienta a las sociedades a converger en valores democráticos con el tiempo, en concreto en derechos humanos y Estado de Derecho, el progreso podría ser vacilante y desigual. Es muy probable que el poder popular encuentre resistencia, sobre todo porque algunas clases medias considerarán que los regímenes autoritarios son los que mejor protegen sus intereses.

Por lo tanto, el auge del individuo puede presentar riesgos de inestabilidad, pero también una oportunidad única para Europa. La historia y la diversidad de Europa, quizá más que cualesquiera otras, ofrecen un terreno fértil para dar respuestas inteligentes a nuevas expectativas. Los activos de Europa —transparencia, descentralización, diversidad, cultura, democracia representativa directa a nivel nacional y europeo— podrían ayudar a integrar las nuevas peticiones de los individuos de una manera inteligente y dar vida a un nuevo modelo, quizá incluso adecuado para una proyección más amplia en otros países y regiones.

De aquí a 2030 pueden surgir más demandas de justicia social, libertad política y eficacia económica del tipo observado en la Primavera Árabe o las manifestaciones en Ucrania. Al mismo tiempo, las instituciones tradicionales de democracias establecidas están encontrando dificultades, e incluso rechazo, de nuevos movimientos políticos en Europa y los Estados Unidos. Estos pueden recabar apoyo de varios grupos sociales que exigen recortes radicales en el estado de bienestar o mayor apoyo y protección de quienes se están quedando atrás por el cambio económico y social.

La expresión de las expectativas individuales en instituciones colectivas no es cosa fácil, y mucho menos su satisfacción, incluso en la política democrática. Los sistemas políticos inertes son un obstáculo, al igual que la dificultad de tener en cuenta todo el abanico de intereses individuales en la acción colectiva. Gran parte del reciente descontento con la democracia a nivel regional, nacional y continental tiene que ver con el hecho de que los sistemas políticos se perciben como distantes, disfuncionales o corruptos.

La gobernanza mundial es en el mejor de los casos inadecuada, y en el peor, disfuncional. En el horizonte de 2030, es muy improbable que se dé a las personas el margen para ejercer la ciudadanía mundial o conformar directamente acuerdos entre importantes estados, aunque puede que siga creciendo la influencia de grupos de presión bien organizados. En general, no obstante, la diferencia entre las expectativas de los ciudadanos y las respuestas que ofrece el sistema político mundial reforzará el descontento social y creará frustración en todo el mundo. A nivel local, esta divergencia puede generar una dinámica revolucionaria en casos extremos.

¿Una «tormenta perfecta»?

La complejidad y la incertidumbre aumentan el potencial impacto de graves crisis a nivel local y mundial que pueden desencadenar los siguientes factores:
■ crecimiento económico en países emergentes que provoca decepción, frustración y volatilidad política;

■ cambio climático, que afectará principalmente a las zonas y poblaciones más frágiles del mundo y puede tener graves consecuencias en términos de migración y perspectivas y resultados económicos;

■ el crecimiento de las desigualdades, tanto reales como percibidas, agravado por la falta de oportunidades de movimiento entre estratos sociales;

■ la debilidad del sistema multilateral para garantizar la resolución pacífica de los conflictos y el respeto de valores comunes.

Ahora analicemos algunas de las principales tendencias mundiales que sostienen estos riesgos y sus consecuencias para Europa. La intención es presentar una perspectiva a largo plazo y más elementos de reflexión de los que disponen normalmente las instituciones políticas y sus líderes. Si los responsables decisorios desean utilizarla, puede ser una herramienta útil para prever y transformarnos con el cambio, en lugar de reaccionar a él.

Un mundo de creciente complejidad, incertidumbre y rápido cambio

Para 2030 es probable que el crecimiento del poder popular afecte a todos los actores: Estados, mercados, empresas y medios de comunicación:
■ las opciones de compra de las personas guiarán la economía mundial, alimentada esencialmente por el consumo de una clase media muy amplia;
■ los Gobiernos y las empresas se verán limitados por un mayor control popular de las estructuras institucionales;
■ la movilidad y la conectividad, física, política e intelectual, fomentarán la independencia individual;
■ el cambio de comportamiento y la afirmación de las expectativas e intereses de las personas tenderán a estimular la movilización política y la toma de decisiones ascendente.

Principales Tendencias hasta 2030

En un mundo caracterizado por la rapidez del cambio y una probabilidad considerable de grave malestar, intentar mirar hacia 2030 es tan difícil como necesario. No obstante, pueden discernirse cinco amplias tendencias:
1. La raza humana está envejeciendo y enriqueciéndose, con una creciente clase media y desigualdades cada vez mayores.
2. El peso económico y el poder político están desplazándose hacia Asia. El desarrollo sostenido de la economía mundial se está volviendo más vulnerable a las dificultades y las debilidades en el proceso de globalización.
3. La revolución de la tecnología y sus aplicaciones está transformando las sociedades en casi todos los aspectos. La digitalización es el invasor, y el cambio radical y perturbador la consecuencia.
4. La gestión de la escasez de recursos supone una dificultad cada vez mayor, con un creciente consumo de energía y un cambio en los modelos de producción.
5. La interdependencia de los países, ahora un hecho de la vida mundial, no va unida al refuerzo de la gobernanza mundial. El orden mundial es más frágil e imprevisible.

Nota: El análisis que se desarrolla a continuación es prudente y trata de adoptar un enfoque interdisciplinar o multidisciplinar que pretende determinar lo que sabemos, así como lo que sabemos que no sabemos, y reflexionar de manera creativa, en su caso, sobre lo que no sabemos que no sabemos.

Definimos estas tres categorías de información por su grado de incertidumbre en relación con el futuro. En orden ascendente:
■ Previsiones del mundo actual: algunas de las cuales son sólidas, como las tendencias demográficas, y otras estarán determinadas al menos en gran medida por lo que ya existe, como el desarrollo de nuevas tecnologías.
■ Incertidumbres: las tendencias y dificultades que conocemos, aunque no sepamos cómo se desarrollarán exactamente. Este es el caso de los cambios geopolíticoso sociales, por ejemplo, o la respuesta al cambio climático.
■ «Comodines»: cuestiones en gran medida especulativas o advertencias de cambios improbables pero profundamente perturbadores o sucesos repentinos. La reflexión sobre estas cuestiones debería ayudar a entender mejor los problemas actuales y fomentar un pensamiento creativo, ayudando a engendrar una mayor apertura a la posibilidad de un cambio significativo.

Para ver en detalle cada una de las 5 tendencias bajar informe completo y revisar a partir de la página 17.

¿Cuál es la propuesta de abordaje de Generación Zoe en España?

Está fundada en las 4 siguientes preguntas disparadoras

1 – ¿Cómo proponemos mejorar el capital humano, como la variable estratégica clave para insertarse con éxito en la economía global?

2 – ¿Cómo ponemos en marcha una red en común con nuestros integrantes y socios de 15 países?

3 – ¿Cómo abordar las circunstancias que afectan nuestra competitividad y sostenibilidad en un mundo complejo?

4 – ¿ Cómo expandir tu mercado de trabajo y modernizar el funcionamiento de tus empresas?

Para más información sobre los abordajes para la gestión del futuro recomendamos solicitar una entrevista con Daniel Paterna, en Alicante, España.

Acerca de la Unión Europea. Luxemburgo: Oficina de Publicaciones de la Unión Europea, 2016
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